Vistas de página en total

lunes, 4 de mayo de 2015

Me alegro de que ambos nos hayamos separado para poder buscar cada uno lo que realmente queremos. Tú, no tener que amar algo más allá de ti mismo, yo, aunar mi alma con otra capaz  de hacerlo.

Tú tienes demasiado egocentrismo para poder darte cuenta de que algo es realmente valioso, porque todo lo externo a ti siempre va a tener un valor inferior al tuyo. Tú buscas alguien que te admire desde un punto de vista lejano, respetando cualquier decisión que tomes y poniendo como supremo cualquier pensamiento que se te ocurra. Tú solo buscas algo mediocre, que te de un polvo semanal y un acompañante para no caminar solo ante los demás hacia donde a ti te parezca. Tú no buscas riqueza en otra persona, no buscas aprender, no buscas un tesoro que te de la vida, ni siquiera ser tú el tesoro de alguien, ni siquiera ser tú el mentor, tan solo alguien que te murmure una constante aprobación, que se oiga pero que no tenga que ser escuchada, que exista pero que no tengas que darle tu vida. Tú buscas un medio y no un fin. Tú quieres un complemento, una mascota para representar tu imagen idealizada tradicional y absurda de estabilidad, para hacer creer al mundo que guardas un paraíso privado en tu vida en pareja, cuando realmente quieres ese paraíso para ti solo, porque en ti mismo ya crees que encuentras absoluta perfección. En tu inmenso narcisismo no es necesario ningún elemento más que aporte belleza. Tú quieres pareja para tener compañía en público y soledad en privado. Tú buscas solo una tapadera y no un nuevo mundo. Tu infinito ego no deja en tu alma cabida a nada que no provenga de ti. Tú quieres alguien dispuesto a solo obtener de ti ese cariño fácil y rápido que utilizas para camuflar el desprecio que tu egocentrismo hace sobre todo lo demás que no eres tú, que es la mayor muestra de amor que eres capaz de dar para retener a alguien que te sirva para darte valor a ti mismo.


Tú no puedes tener a alguien que sea un cien, porque solo cogerás de ella un quince. Busca a tu quince, no importa quien, mientras que no espere que la ames como tú te amas.

B.