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viernes, 23 de diciembre de 2011

Vivir es algo más que existir.

Para sentirte completo no puedes dejar que tu vida se convierta en algo monótono, carente de emociones, de sorpresas o de riesgos. Actúa, tienes que hacer algo con eso. Caer en la rutina es desperdiciar tu vida, tu juventud y tu libertad. Sal, equivócate, sorpréndete a ti mismo. Experimenta diferentes formas de vida, de disfrutar, diferentes sitios donde ir y con diferente gente con la que ir, diferente ropa, música... estas en tu derecho de cambiar. Experimenta esas ganas de salir y comerte el mundo, de explotar al máximo tu adolescencia. Sal y diviertete, sientete dueño de ti mismo. Bebe, baila, rie, besa, conoce, experimente, excedete, drogate, fumate la vida, grita, consigue lo que quieres, quitate esas barreras tontas, disfruta, vive esa felicidad en estado puro, aprovecha el momento. Aprovecha TU momento.

B.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Lo que no te mata te hace más fuerte.

A veces no puedes sacarte de la cabeza que has hecho algo innecesario, algo mal o, sencillamente, no has hecho nada cuando deberías haberlo hecho. Te rayas y te hundes, crees que has caído en un bache del que no vas a salir fácilmente, y solo quieres volver al pasado y arreglarlo todo. Pero lógicamente no puedes, y con esta actitud lo único que va a conseguir es encerrarte en ti mismo y no solucionar nada. Así que siempre hay que tener en cuenta que hay que mirar hacia delante. El pasado solo pule tu presente, así que coge de él solo lo que te sirva y lo demás olvídalo. Todos hemos cometido errores, y ya sean más o menos graves, todos los hemos superado. Pero esto se te olvida cuando estás abajo y crees que es el fin del mundo. En estos momentos tienes que recordar que siempre, siempre, siempre que estás abajo, volverás a estar arriba. De una manera o de otra, en más o menos tiempo, SIEMPRE vas a estar de nuevo arriba del todo, viéndolo todo desde otro punto de vista. Todo lo que pasa, pasa por algo, ya sea para enseñarte algo, para darte una lección o simplemente para que te des cuenta que todo le puede pasar a cualquiera, incluido a tí. Así que nunca mires atrás y recuerda que lo que no te mata te hace más fuerte.
B.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

A días.

Hay momentos, ocasiones, instantes en los que me siento sola. Jodidamente sola.
Me siento como alguien insignificante, inútil, estúpida y que está de más. Empiezo a cuestionarme si en el fondo soy algo más que eso. Por que en el mundo somos miles, millones, miles de millones de personas en el mundo y yo solo soy una de entre tantas. Así que supongo que no es tan de locos llegar a esas conclusiones en algunos momentos. Y cuando pienso eso no puedo evitarlo pero me invade y me puede la tristeza, esas ganas de no hacer nada, tan solo llorar. Llorar y sacar todo lo que llevo acumulado dentro de mí, que no son pocas cosas. Pero sin embargo, suelo no hacerlo. Suelo guardármelo todo para mí y no contárselo ni a las personas más queridas para mí. ¿Quizás por vergüenza? No, no lo creo. ¿Por falta de personas en las que confiar? No, tampoco es muy probable...
Quizás…sí, seguramente sea por eso. Por dolor. Por el daño que me supone contarlas. Por que se que si las cuento acabaré hundida en un mar de lágrimas. Y no quiero, no quiero mostrar mi debilidad ante los demás. No quiero que sepan lo débil que soy, ni lo fácil que es hacerme daño. Intento protegerme en mi burbuja emocional, donde me siento segura con mis sentimientos, mis pensamientos y yo. Pero todos somos humanos, y todos necesitamos llorar en el hombro de alguien, expresarnos y sobre todo que nos comprendan. Por eso supongo que acabo mostrándome tal y como soy, débil y frágil, como lo somos todos en el fondo.
M.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Otro vaso, por favor.

Con cada vaso de alcohol acabas con cientos de células, pero eso no importa mucho, ya que tenemos millones. Primero mueren las de la tristeza, asi que sonríes y estás feliz. Luego, mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta aunque no haya ninguna razón, aunque no tengan sentido, no importa, por que después mueren las de la gilipollez y hablas con inteligencia. Y, por último, las células de los recuerdos. Esas...esas son las dificiles de matar...
-Otro vaso por favor.
M.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Un poco más allá.

Es increíble lo maravillosa que puedes llegar a ver a una persona por el simple hecho de quererla. Ya puede creer algo a lo que tu eres totalmente reacio y sin embargo le buscarás la lógica y lo respetarás como a lo que más. Ya puede ser un cerdo, un descerebrado o un inmaduro para los demás que tú solo notarás su sinceridad, su rebeldía y sus ganas de ser algo más. Acabarás adorando cada pequeño detalle suyo, como sus ojos cálidos y familiares, su risa de niño, su pelo suave, sus manos inquietas, sus miradas de complicidad, su humor tan característico, esa inteligencia que a veces muestra en algún comentario que pocos entienden, su fuerza, pero a la vez también esa sensibilidad que deja al descubierto cuando ocurre algo trascendente, su olor, su personalidad, tan peculiar pero a la vez tan transparente, e infinidad de cosas que harán que sientas un nudo en la garganta al recordarlas. Al amor le da igual los defectos y diferencias de una persona, de hecho hará que te encanten cada una más aún que la anterior.

B.

El amor

No nos enamoramos de alguien por casualidad, el enamorarse responde a una serie de estructuras mentales donde ubicamos a las personas que nos atraen. Para aprender a amar y dejar de sufrir debemos entender los principios psíquicos y orgánicos de este sentimiento. Generalmente cuando tratamos de entender por que nos enamoramos o porque nos sentimos así, solo logramos unir el corazón con la mente llegando a racionalizar el sentimiento. Las afirmaciones más usuales nos dicen que el amor no se entiende solo se siente, que no se debe analizar, sino, disfrutar, que no existe la lógica en el romanticismo. Más bien se inclina a pensar que el amor es como un juego de azar, donde a cada uno le toca o no, enamorarse. Cuando nos sometemos a esta última afirmación, comenzamos a entender al amor como un sentimiento que se genera de la nada y que desaparece de la misma manera, todo lo dejamos librado al azar y es ahí cuando nos sometemos a sus caprichos y nos resignamos a ser felices o no, según la suerte que hayamos tocado. Cuando entendemos al amor como en juego de azar dejamos de lado los complejos procesos mentales que hacen que nos enamoremos. Esta idea mágica de los sentimientos se torna peligrosa, y es una de las causas principales del mal de amores. Generalmente vivimos el amor como mártires, siendo víctimas de nuestros propios sentimientos, disfrutando a pleno cuando las cosas salen bien o sufriendo terriblemente cuando las cosas no salen como queremos.
Para lograr mantener vínculos sanos y poder amar sin sufrimientos, debemos comprender el amor, lo que significa, lo que representa, como se produce, como se experimenta y como funciona. Debemos tener en cuenta que la emoción y la razón no son nociones enfrentadas sino que se complementan si se las mezcla adecuadamente.

M.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Ante todo, ser feliz.

Seguramente llegará un día en el que para mi ya no significas nada. Un día en el que no me despierte ni me acueste pensando en ti. Un día en el que no necesite verte para sentirme completa. Un día en el que pueda ser feliz estando con la gente que me quiere y no con la que me utiliza, como tú. 
Por que no eres nadie. ¿Me oyes? NADIE. Nadie para hacerme llorar, ni para jugar así conmigo, ni con ninguna otra persona. Por que no puedes ir dándome falsas esperanzas, ni prometiéndome la luna, ni haciéndome creer que estoy en un cuento de hadas. Por que una cosa esta más que clara: ni tú eres mi príncipe azul, ni yo soy una princesa, ni esto tendrá un bonito final feliz.
M.

Lo verdaderamente importante no cae en el olvido.

Lo verdaderamente importante no cae en el olvido, cuanto más cuesta grabar algo en piedra, más tiempo tardará en erosionarse. Si algo nos enseño el principito, es que ahora la gente tiene demasiado miedo a dedicar a algo mucho tiempo por si acaso luego lo considera tiempo perdido. Con esta actitud, generalmente se ha dejado totalmente de lado las cosas importantes, las que de verdad  valen, las que no se dan gratis si no las que cuestan tiempo, esfuerzo, dedicación, perdón y ralladuras de cabeza. Por ejemplo, un amigo de verdad no es lo mismo que un amigo. Un amigo es una persona a la que agregas al facebook o sigues en el twitter, habláis con las típicas conversaciones para quedar bien y de vez en cuando quedáis únicamente para echaros unas risas o haceros fotos. Un amigo de verdad es el que siempre te va a tener ahí, a su lado; es con el que tienes esa confianza que cuesta tanto ganar, cancelando planes para estar a su lado cuando está triste, perdiendo la nota de comportamiento en todas las clases por sentarte con el/ella, yéndote en la mejor parte de una fiesta porque no se encuentra bien y no le apetece más estar allí, estando horas y horas al teléfono cuando tienes que estar estudiando, gastándote siempre parte de tu paga cuando casinunca le llega el dinero, pasando tiempo comiéndote la cabeza pensando como podrías ayudarle con sus problemas, sacrificando cosas que te gustaría hacer por no hacer que se sienta mal...
Todo esto cuesta, pero no es en vano. Todas estas cosas no caen en saco roto. Una a una, van haciendo cada vez más grande la confianza, que es casi una de las pocas cosas que hoy en día no se consigue de ninguna otra manera. El esfuerzo es directamente proporcional a la recompensa. Tenlo en cuenta.
B.