Me siento como alguien insignificante, inútil, estúpida y que está de más. Empiezo a cuestionarme si en el fondo soy algo más que eso. Por que en el mundo somos miles, millones, miles de millones de personas en el mundo y yo solo soy una de entre tantas. Así que supongo que no es tan de locos llegar a esas conclusiones en algunos momentos. Y cuando pienso eso no puedo evitarlo pero me invade y me puede la tristeza, esas ganas de no hacer nada, tan solo llorar. Llorar y sacar todo lo que llevo acumulado dentro de mí, que no son pocas cosas. Pero sin embargo, suelo no hacerlo. Suelo guardármelo todo para mí y no contárselo ni a las personas más queridas para mí. ¿Quizás por vergüenza? No, no lo creo. ¿Por falta de personas en las que confiar? No, tampoco es muy probable...
Quizás…sí, seguramente sea por eso. Por dolor. Por el daño que me supone contarlas. Por que se que si las cuento acabaré hundida en un mar de lágrimas. Y no quiero, no quiero mostrar mi debilidad ante los demás. No quiero que sepan lo débil que soy, ni lo fácil que es hacerme daño. Intento protegerme en mi burbuja emocional, donde me siento segura con mis sentimientos, mis pensamientos y yo. Pero todos somos humanos, y todos necesitamos llorar en el hombro de alguien, expresarnos y sobre todo que nos comprendan. Por eso supongo que acabo mostrándome tal y como soy, débil y frágil, como lo somos todos en el fondo.
M.

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