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sábado, 3 de diciembre de 2011

Lo verdaderamente importante no cae en el olvido.

Lo verdaderamente importante no cae en el olvido, cuanto más cuesta grabar algo en piedra, más tiempo tardará en erosionarse. Si algo nos enseño el principito, es que ahora la gente tiene demasiado miedo a dedicar a algo mucho tiempo por si acaso luego lo considera tiempo perdido. Con esta actitud, generalmente se ha dejado totalmente de lado las cosas importantes, las que de verdad  valen, las que no se dan gratis si no las que cuestan tiempo, esfuerzo, dedicación, perdón y ralladuras de cabeza. Por ejemplo, un amigo de verdad no es lo mismo que un amigo. Un amigo es una persona a la que agregas al facebook o sigues en el twitter, habláis con las típicas conversaciones para quedar bien y de vez en cuando quedáis únicamente para echaros unas risas o haceros fotos. Un amigo de verdad es el que siempre te va a tener ahí, a su lado; es con el que tienes esa confianza que cuesta tanto ganar, cancelando planes para estar a su lado cuando está triste, perdiendo la nota de comportamiento en todas las clases por sentarte con el/ella, yéndote en la mejor parte de una fiesta porque no se encuentra bien y no le apetece más estar allí, estando horas y horas al teléfono cuando tienes que estar estudiando, gastándote siempre parte de tu paga cuando casinunca le llega el dinero, pasando tiempo comiéndote la cabeza pensando como podrías ayudarle con sus problemas, sacrificando cosas que te gustaría hacer por no hacer que se sienta mal...
Todo esto cuesta, pero no es en vano. Todas estas cosas no caen en saco roto. Una a una, van haciendo cada vez más grande la confianza, que es casi una de las pocas cosas que hoy en día no se consigue de ninguna otra manera. El esfuerzo es directamente proporcional a la recompensa. Tenlo en cuenta.
B.

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