Es increíble lo maravillosa que puedes llegar a ver a una persona por el simple hecho de quererla. Ya puede creer algo a lo que tu eres totalmente reacio y sin embargo le buscarás la lógica y lo respetarás como a lo que más. Ya puede ser un cerdo, un descerebrado o un inmaduro para los demás que tú solo notarás su sinceridad, su rebeldía y sus ganas de ser algo más. Acabarás adorando cada pequeño detalle suyo, como sus ojos cálidos y familiares, su risa de niño, su pelo suave, sus manos inquietas, sus miradas de complicidad, su humor tan característico, esa inteligencia que a veces muestra en algún comentario que pocos entienden, su fuerza, pero a la vez también esa sensibilidad que deja al descubierto cuando ocurre algo trascendente, su olor, su personalidad, tan peculiar pero a la vez tan transparente, e infinidad de cosas que harán que sientas un nudo en la garganta al recordarlas. Al amor le da igual los defectos y diferencias de una persona, de hecho hará que te encanten cada una más aún que la anterior.
B.
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