B.
Vistas de página en total
sábado, 28 de julio de 2012
Poco a poco.
Cuesta mucho llegar a querer a una persona. Empiezas viéndole con buenos ojos, pero no diferente a todos los demás. Luego, poco a poco, echas de menos detalles suyos tontos cuando él no está, como su espalda de hombre o su risa de niño. Y empiezas a notar como tu forma de ser con él también empieza a ser diferente que con los demás. Empiezas a conocerle más a él, y él a ti, lo que hace que ya empiece a formar parte de tu vida. Los momentos juntos pasan de ser normales, llenos de conversaciones circunstanciales, a buenos, con ratos dignos de recordar, y llegando a ser inmejorables, en los que podéis hablar de cualquier cosa y los silencios dejan de se incómodos. Llegas a sentir cosas con él que no sientes con cualquiera, a mirarlo de forma diferente a los demás. Acabas adorando cada pequeña cosa suya, como su barba suave, sus manos grandes o sus ojos claros, casi necesitándolas. Valóralo. Esto no pasa todos los días.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario